EL OTRO Y YO: LA PAREJA
La pareja ha sido un tema que nos ha permitido a lo largo del tiempo estudiar y analizar fenómenos como el enamoramiento, que implica en mi opinión un autoengaño, una ilusión o como diría José Ortega y Gasset “ El enamoramiento es una estupidez transitoria”, que implica una dificultad en la percepción objetiva del otro; sin embargo, en esta oportunidad profundizaremos un poco en la pareja en sí misma, y para eso lo definiremos como un sistema de impacto vincular múltiple, estable y permanente, de dos personas de género diferente o igual , que tiene como finalidad compromisos, transacciones, acuerdos en libertad, que funcionen con coherencia en: lo orgánico, sexual, afectivo, laboral, social, cultural y familiar. La estabilidad esta en relación con la aceptación social, y que en la nuestra tiene status de: enamorado, novio, conviviente y casado. La permanencia considerada a los conceptos de amor y la madurez psicológica, y que tiene en la comunicación el vehículo de expresión del contenido del vínculo. (Prado; 2007).
Para la formación de la pareja, previamente hay una elección como es lógico, Marco Aurelio Denegri menciona que la mayoría de las elecciones de pareja son equivocaciones, ya que terminan o fracasan muy antes de las expectativas que se tenían desde un inicio. En Psicoanálisis se plantea que la búsqueda de pareja se basa en el intento de recuperar una relación pasada, “Encontrar al objeto, es en el fondo reencontrarlo” Freud (1905). La calidad de esta relación dependerá en qué fase de desarrollo evolutivo esté el sujeto fijado, dicho de otra manera, qué tipo de relación desea recuperar. Para Lemaire (1979) la elección del objeto de amor debe responder a estos dos criterios a la vez: Debe ser el origen de satisfacciones de la mayor parte de los deseos conscientes, y al mismo tiempo contribuir a reforzar al yo y a su seguridad propia.
La relación de pareja actual será una reproducción de la relación pasada percibida en la pareja de los padres o la relación tenida con uno de ellos.
La relación de pareja actual será una reproducción de la relación pasada percibida en la pareja de los padres o la relación tenida con uno de ellos.
Una aportación psicoanalítica importante en el terreno de la elección de la pareja es el concepto de “colusión” introducido por Laing (1961). Este autor describe la colusión como un juego de autoengaño mutuo, en donde la colusión del otro es necesaria para completar la identidad que el yo se siente impelido a mantener.
También desde la teoría de las relaciones objetales, Willi (1975) ha desarrollado este concepto definiéndolo como “el juego conjunto no confesado, oculto recíprocamente, de dos o más compañeros a causa de un conflicto fundamental similar no superado”. Este autor describe cuatro aspectos relacionales básicos en la constitución de la pareja:
También desde la teoría de las relaciones objetales, Willi (1975) ha desarrollado este concepto definiéndolo como “el juego conjunto no confesado, oculto recíprocamente, de dos o más compañeros a causa de un conflicto fundamental similar no superado”. Este autor describe cuatro aspectos relacionales básicos en la constitución de la pareja:
- El narcisismo.- En el cual el desarrollo del sí-mismo propio de opone a la autorrealización del compañero y por medio de él.
- La oralidad.- Hace referencia al cuidado recíproco y la responsabilidad asumida hacia el otro. La relación sádico-anal.- los dos polos son el control y poder frente a la dependencia y entrega pasiva.
- La relación fálico-edípica .- Aquí entrarían los roles tradicionales “masculino” y “femenino”.
Las relaciones colusivas pueden desarrollarse en cualquiera de esos niveles relacionales configurando los cuatro tipos de colusión:
Colusión Narcisista
En la que los integrantes de la pareja no tiene bien desarrollado su sí-mismo e intentan compensar esa deficiencia; el progresivo siendo admirado por el otro, lo cual le reafirma como valioso y el regresivo teniendo a quien admirar y valorándose a través de su compañero.
Colusión Oral
Ambos tiene un conflicto con el hecho de ser cuidado, el progresivo lo evita haciendo de madre que cuida y el regresivo haciendo de niño. De esta manera el progresivo se siente valorado en la medida que es necesitado, asegurándose de que nunca le va a faltar nada pues lo tiene todo, y el regresivo recibe lo que no tuvo en su infancia.
Colusión Anal-Sádica.
El progresivo se protege del temor a ser dominado mediante conductas de poder y exigencia de obediencia y el regresivo se somete, pero desde su posición inferior puede gobernar sutilmente al progresivo.
Colusión Fálico- Edípica.
Ante la duda sobre la propia identidad sexual, el hombre recurre a una conducta falsamente viril al ocultar sus tendencias femeninas, y la mujer a una falsamente femenina ocultando sus aspectos masculinos, cada uno busca la confirmación en ese rol estereotipado de lo “femenino” y lo “masculino”.
Así observamos una génesis en la formación de la pareja; no la elegimos por casualidad, ni por azar del destino, escuche una frase de un profesor de la Universidad que decía: “las patologías se atraen”; con esto no quiero patologizar a todas las formaciones de pareja, sin embargo las relaciones entre dos personas que intentan formar una pareja, está invadido muchas veces por un carácter paleolítico hablando sexualmente, en donde la importancia radica en el cuerpo y meramente en la sexo, en donde los sentimientos más sublimes de la pareja como: el amor, amistad, complicidad, exclusividad, etc.; se encuentran subyugadas por el egoísmo, por el narcisismo del uno y del otro. Y para finalizar me gustaría que puedan responder una pregunta, ¿y tú a quien elegiste como pareja? Partiendo de esta premisa, se puede analizar y descubrir muchos aspectos internos que desconocíamos, una oportunidad más para reencontrarnos.
Rudy Armando Jaramillo Mamani
Especialista del Consultorio Psicológico “CreceTú”

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